MEDIO AMBIENTE

¿Cuál es el impacto de la COVID-19 en los océanos?

Las mascarillas, los guantes y los botes desinfectantes se acumulan en las costas y en los lechos marinos

La pandemia mundial ocasionada por el coronavirus está teniendo consecuencias inesperadas para los océanos. Si antes de la amenaza de la COVID-19 los mares se encontraban en peligro por la reducción de la fauna y la flora, el aumento de la temperatura y acidez del agua y el exceso de plástico, ahora se suman las mascarillas y los guantes desechables.

Por ahora, según informan trabajadores de la ONG Opération Mer Propre, el número de estos desechos, a los que también se suman los botes desinfectantes, no son excesivos, pero dada la magnitud de la pandemia y las incógnitas sobre cuánto durará, esta amenaza de productos de un solo uso podría volverse omnipresente si no se toman cartas en el asunto.

 

Lo que más preocupa a las organizaciones no gubernamentales son las cantidades demandadas de estos productos por los gobiernos. Por poner un ejemplo, solo en Francia se han encargado dos mil millones de mascarillas. La alternativa, en este caso, sería optar por máscaras reutilizables y cambiar los guantes de látex por lavados de manos frecuentes.

Antes de la pandemia, la cantidad registrada de vertidos plásticos a los océanos de forma anual era de unos 13 millones de toneladas, según una estimación de la ONU para el Medio Ambiente para el año 2018. Tan solo en el Mediterráneo se registraron unas 570.000 toneladas, el equivalente a verter casi 34.000 botellas de plástico cada minuto al mar. Estas cifras, ya de por sí desorbitadas, corren el riesgo de crecer sustancialmente a medida que los países del mundo se enfrentan a la pandemia del coronavirus.

Si bien la desaceleración económica provocada por la pandemia del virus ha reducido las emisiones de carbono, la pesca y las perforaciones petroleras en alta mar, y ha puesto en pausa los proyectos de desarrollo costero, estos efectos son sólo a corto plazo, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y otras organizaciones.

El aplazamiento temporal de estas actividades no conducirá a una reducción de la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera de la Tierra, y no es suficiente para que la agotada vida marina se recupere de la sobrepesca. De hecho, se dice que la caza furtiva en África y Asia está en aumento, ya que los barcos patrulleros y otros medios de vigilancia no han podido hacer sus rondas durante la pandemia.

 

Es cierto que las mascarillas no suponen un peligro mayor para los océanos que el resto de residuos que se vierten anualmente a las aguas de nuestro planeta, pero son un elemento nocivo más que agrava su supervivencia, sumándose así a la lista de las latas, los envases o las pajitas de plástico, entre muchos otros.

 

Desde SORBOS hacemos un llamamiento a la población para que saquen su lado más ecologista y empecemos entre todos a dar ejemplo y aportar nuestro granito de arena con el fin de evitar que los mares se sigan llenando de residuos. De esta forma, estaremos ayudando a preservar la vida de los océanos y el futuro de nuestro planeta.